En Bolivia, estamos atravesando un momento de "coerción dual", es decir, que en la lucha de poderes existentes entre el gobierno del MAS, los prefectos (gobernadores regionales), comites cívico-políticos ("autonomistas") y los llamados "Movimientos sociales"(grupos heterogéneos), en la cual se puede apreciar la contradicción entre las acciones tomadas por todos éstos.
Esta contradicción se enmarca en los métodos y formas para ejecutar ciertas acciones, con el fin de dar a conocer los intereses y pasiones de los que ostentan algún tipo de poder (llámese: político, económico o moral). Así tenemos por ejemplo: las reivindicaciones indígenas (constituyente y tierra-territorio), que toma las calles de manos de su peor enemigo:-el estado paternalista- que lo mantiene a raya de sus demandas reales, sometiéndolo a un programa anacrónico y represivo. Basado en un formalismo "legalista-constituyente", el mismo que para se operativo, necesita ser deconstruido y recreado a medida de los constituyentes (actores políticos). Pero, acá es donde radica el problema de la acción, los constituyentes no se reconocen como tales y si lo hacen, solo reconocen a los de su parcialidad, desembocando en violencia reaccionaria hacia los otros, también, constituyentes que no son afines. Y para esto se emplean organismos de coerción: ponchos rojos, unión juvenil popular, agentes de gobierno, etc.
Ahora bien, por otro lado tenemos a los grupos de derecha, falangistas, anticomunistas y cívicos regionalistas, quienes reivindican un supuesto derecho a la autodeterminación y la autonomía, como panacea a los males de un estado-gobierno, que no los representa en la medida que ellos quisieran. Por eso,para ellos autodeterminarse es marcar las diferencias "raciales", ideológicas, geográficas y sobre todo, económicas. Y de esta manera dividir los territorios ganados por la democracia representativa, en donde de una u otro manera la mayoría de los involucrados están representados.
Pues bien, el modelo propuesto es el de las autonomías departamentales, camino intermedio entre el estado y los departamentos, muy a pesar de las autonomías municipales. Esta Autonomía se trata de imponer con los mismos métodos del pasado, violencia, terror y dinero. Con mini-estados (gobernaciones), aparatos represivos (unión juvenil cruceñista, gendarmería municipal, fejuve, etc.) y la aún no tomada en cuenta, especulación económica.
Los habitantes de este país estamos, inexorablemente, en medio de una lucha reaccionaria e improductiva, que no nos llevará a encaminar el proceso de cambio, sino se deponen las armas viles y nos dejan vivir en verdadera libertad, es decir: sin coerción dual. Para poder coexistir en la diversidad.
Salud y libertad.
hasta la próxima entrega.
Hace 6 años
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